

Historia
Los gatos birmanos tienen características físicas explicadas por una leyenda del templo de Lao-Tsun, donde un gato llamado Sinh cambió su apariencia al proteger a su sacerdote asesinado, adquiriendo pelaje dorado, ojos azules y patas blancas como símbolo de pureza. La raza es originaria del oeste de Birmania y llegó a Europa a finales del siglo XIX, posiblemente gracias a unos viajeros ingleses que recibieron una pareja como agradecimiento. Aunque el macho murió durante el viaje, la hembra permitió el desarrollo de la raza en Francia, donde fue reconocida en 1925. Tras casi desaparecer después de la Segunda Guerra Mundial, la raza logró recuperarse y fue reconocida oficialmente en Gran Bretaña en 1966 y en Estados Unidos en 1967.
Características

El gato birmano es una raza de maduración sexual temprana, ya que las hembras pueden reproducirse desde los 7 meses y los machos entre los 8 y 9 meses. Destaca por su carácter sociable, cariñoso, fiel y juguetón, además de ser tranquilo e inteligente. Físicamente, es un gato de tamaño intermedio entre el siamés y el persa, con cuerpo robusto, cabeza redondeada, nariz media y pelo semilargo y sedoso. Sus ojos son siempre azules. Para el pedigrí, se exige que tenga ojos azules, guantes blancos puros, manto claro, hocico corto y ausencia de estrabismo o deformidades, especialmente en la cola.
«Esta raza felina combina elegancia, dulzura y una gran capacidad de adaptación al entorno familiar.»>
Anónimo









































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